Del mismo modo que, mes a mes, un nuevo edificio de cinco, diez o quince pisos se van construyendo en nuestra ciudad, también se van perdiendo lugares para estacionar, y es muy pero muy difícil poder cruzar una calle tanto en el centro como a tres o cuatro cuadras de él.
Son por completo inútiles todas las normas que se establecen para regularizar el tránsito en Castelar, porque realmente el problema no es el trafico desordenado sino la explosión demográfica de nuestra ciudad. La solución, sólo Dios...
